



Y ese color… ese azul. No era casualidad. Era identidad. El Dasher D200 no se parecía a nada más en la mesa: compacto, robusto, con esa estética retro-futurista que hoy parece salida de una distopía elegante. De hecho, su diseño ha sido tan icónico que décadas después sigue inspirando teclados modernos y hasta series de televisión.




Y ese color… ese azul. No era casualidad. Era identidad. El Dasher D200 no se parecía a nada más en la mesa: compacto, robusto, con esa estética retro-futurista que hoy parece salida de una distopía elegante. De hecho, su diseño ha sido tan icónico que décadas después sigue inspirando teclados modernos y hasta series de televisión.