




Este no es un simple cartucho de Nintendo 64. Es un artefacto de proporciones míticas que captura el momento en que Tom Cruise decidió que lo de las películas era demasiado fácil y saltó a los 64 bits. Versión PAL, lo que significa que fue diseñada para europeos —gente de cultura superior— que ponían sus televisores en 50Hz mientras el resto del mundo se conformaba con 60Hz como animales. Conservado en su caja original como si fuera el Santo Grial de los videojuegos, este cartucho representa la cumbre del arte interactivo de 1998. Cada vez que alguien lo sostiene en sus manos, en alguna parte del mundo un desarrollador de juegos indie llora porque jamás alcanzará ese nivel de epicidad. Es imposible. Como la misión.





Este no es un simple cartucho de Nintendo 64. Es un artefacto de proporciones míticas que captura el momento en que Tom Cruise decidió que lo de las películas era demasiado fácil y saltó a los 64 bits. Versión PAL, lo que significa que fue diseñada para europeos —gente de cultura superior— que ponían sus televisores en 50Hz mientras el resto del mundo se conformaba con 60Hz como animales. Conservado en su caja original como si fuera el Santo Grial de los videojuegos, este cartucho representa la cumbre del arte interactivo de 1998. Cada vez que alguien lo sostiene en sus manos, en alguna parte del mundo un desarrollador de juegos indie llora porque jamás alcanzará ese nivel de epicidad. Es imposible. Como la misión.