
El iBook G3 Clamshell Tangerine es lo que ocurre cuando Jony Ive y el equipo de diseño de Apple en 1999 deciden que los portátiles no deberían parecerse a cajas de zapatos grises y aburridas, sino a chucherías de plástico translucido que podrês comerte si no tuvieras cuidado. Ese naranja vibrante, ese asa integrada para llevarlo como si fuera un bolso, ese diseño de almeja que se abría revelando una pantalla como quien abre un tesoro... todo gritaba que el ordenador personal había pasado de herramienta a objeto de deseo. Este ejemplar Tangerine es el más raro y deseado de los clamshells, porque la humanidad finalmente entendió que naranja es el nuevo negro. Pesaba lo suficiente para mantenerte en forma si lo llevabas en la mochila a clase, y era suficientemente lento para que pudieras meditar mientras cargas Internet Explorer. Un artefacto que define una era con más estilo que cualquier portátil moderno de plástico gris.

El iBook G3 Clamshell Tangerine es lo que ocurre cuando Jony Ive y el equipo de diseño de Apple en 1999 deciden que los portátiles no deberían parecerse a cajas de zapatos grises y aburridas, sino a chucherías de plástico translucido que podrês comerte si no tuvieras cuidado. Ese naranja vibrante, ese asa integrada para llevarlo como si fuera un bolso, ese diseño de almeja que se abría revelando una pantalla como quien abre un tesoro... todo gritaba que el ordenador personal había pasado de herramienta a objeto de deseo. Este ejemplar Tangerine es el más raro y deseado de los clamshells, porque la humanidad finalmente entendió que naranja es el nuevo negro. Pesaba lo suficiente para mantenerte en forma si lo llevabas en la mochila a clase, y era suficientemente lento para que pudieras meditar mientras cargas Internet Explorer. Un artefacto que define una era con más estilo que cualquier portátil moderno de plástico gris.