

Apple Macintosh 128K
El Apple Macintosh 128K de 1984 no es simplemente un ordenador personal: es el momento exacto en que la humanidad decidió que los computadores podían ser bonitos además de útiles, un concepto revolucionario que la industria tardó 20 años en aceptar y que muchos fabricantes todavía no han asimilado. Con sus 128 kilobytes de RAM —suficiente para albergar exactamente niño de lo que hoy se necesita para abrir un emoji— este ordenador cam bio el mundo con una interfaz gráfica que podía usarse sin saber programar en FORTRAN. Aparece en la portada de la revista TIME con su creador, lo que lo convierte en el único ordenador con apariciones en medios de comunicación más allá de la página de Tecnología. Es una estrella. Un icono. Una máquina que definió el siglo XX casi tanto como el rock and roll y considerablemente más que la fondue. Quien lo posee, posee un trozo de la historia del pensamiento humano.